viernes, 16 de septiembre de 2016


LOS ANDES  NO CREEN EN DIOS NI EN EL ESTADO

Franz Flores Castro

Una de las mayores incógnitas en estos días debe ser las razones del trabajo minero en las cooperativas. ¿Por qué, pese a la dureza del trabajo en la mina, a lo mal remunerado, los mineros continúan horadando la montaña? ¿Cuál es la causa de que, pese a la evidencia de explotación laboral y recorte de derechos laborales, recién ahora exista un atisbo de sindicalización en las minas?  ¿Por qué, a pesar de que el trabajo en la mina reduce la vida de las personas, continúa atrayendo una gran cantidad de mano de obra?
Una de las respuestas, la más común, es que en las cooperativas existe un grupo de explotadores que se aprovechan del trabajo ajeno, que medran de la necesidad de empleo de gente pobre, (la mayoría de origen rural) y lo usan en su provecho para enriquecerse.  Sin embargo, este asunto puede ser más complejo de lo que a primera vista parece.

En el interesante libro titulado Los ministros del diablo de la antropóloga Pascale Absi se cuenta la historia de Fortunato, un minero cooperativista que, en su juventud llegó a ser uno de los mineros más acaudalados del cerro rico de Potosí pero que con el pasar del tiempo perdió/dilapidó toda su riqueza tanto que ahora se lo puede ver trabajando como curandero adivino.   Lo que interesa saber es ¿Cómo llegó a tener tal riqueza?
Trabajando como minero está claro pero ayudado por un gran golpe de suerte que le hace descubrir un rico filón de estaño, que le cambia la vida por completo, tanto así que era uno de los padrinos más codiciados de promociones de bachillerato, de matrimonio de bautizo y, según señala en su libro Absi “como no sabía qué hacer con su dinero, decidió, empapelar con billetes las paredes de sus casas”.

La clave aquí es que la riqueza de Fortunato no hubiera sido posible como trabajador de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), ni como asalariado de una minera privada. En ambos casos igual hubiera recibido su salario y quizás una felicitación de gerencia, nada más. En ese sentido, solo dentro de un esquema cooperativista, el minero puede pensar en hacerse rico, ya que permite la constitución de un minero  “libre”, es decir dueño de un paraje minero, de una bocamina que explota bajo su cuenta y riesgo. En otras palabras, lo que mueve a seguir trabajando al cooperativista es que no lo hace para un tercero sino para si mismo, y lo hace en una labor donde existe la  gran probabilidad de que de que aparezca un grueso filón que lo haga rico. Es cierto que los cooperativistas contratan mano de obra, los llamados “segundas manos”, pero es probable que en ellos también se encuentre la expectativa de ser socios cooperativistas y así soñar con ser ricos algún día. Para ellos, en cierta medida, ser solo trabajadores asalariados es frenar sus posibilidades de ser Fortunatos en algún momento, dejar de lado el objetivo de trabajar su propio paraje minero y de tener la posibilidad de descubrir una veta prodigiosa.
Por supuesto que esta expectativa, esta esperanza, no puede funcionar si a la vez no se considera a la mina, a la montaña (Absi sitúa su trabajo en la mina del cerro rico de Potosí) una entidad viva, una suerte de deidad que se encarga tanto de proveer riqueza como de quitarla. No puede darse sin tomar en cuenta el pacto que el minero entabla con el diablo que, en esta concepción, es el dueño de las vetas, y a quien los mineros hacen ofrendas como “unas hojas de coca, cigarrillos y alcohol, ocasionalmente un feto de llama”.

En suma, el mundo minero es sumamente complejo, no admite una lectura parcializada ya que el juegan aspectos religiosos, sociales, políticos que muchas veces son desconocidos por el estado y que por tanto no puede aplicar políticas públicas efectivas destinadas a este sector. Adolfo Costa Du Rels a propósito de los mineros puso como título de su novela “Los andes no creen en dios” yo creo que tampoco creen en el estado.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Diálogos educativos

Juan Carlos Medrano Catorceno


En el hogar como en la escuela se suceden situaciones vivenciales  con alegría, entusiasmo, etc. y a veces otras amargas y angustiosas, ahora compartimos un trocito de una historia que precisamente tiene que ver con las tareas escolares
¿Qué significado educativo tiene la tarea y cual su función formativa?
En opinión del pedagogo: “la tarea es un mecanismo desarrollado en la escuela tradicional que prohíbe la actitud crítica y creativa de los estudiantes hay momentos formativos e instructivos que deben trabajarse en el aula y no así en la casa, porque es en este escenario que se ve y evalúa la evolución y progreso del alumno  en determinados conceptos, habilidades, procedimientos y actitudes, hoy vivimos en el mundo el avance de las tecnologías, allí es donde la tarea resulta siendo un perjuicio para los estudiantes porque se les quita tiempo y espacio para sus actividades de interés personal y social, con la tarea se los mecaniza y se los encierra en una sola mirada cognoscitiva en determinados conceptos y habilidades”.
Desde el punto de vista psicológico: “las tareas hacen estudiantes con poca vida social y cultural en los aspectos emotivo, sentimental y físico biológico, ya que se pasan horas y horas en las aulas y con tareas, memorizando conceptos, procedimientos, habilidades y actitudes que asumen los docentes, hecho que ha producido que el niño se olvide de ser niño y el adolescente se olvide de ser adolescente, ahí viene la secuela de los adultos que quedaron frustrados y sin proyecto de vida”.
Desde la sociología: “las tareas tienen fundamento cuando estas van acompañadas de actividades que los estudiantes pueden y deben hacer en la sociedad, por ejemplo: practicar las relaciones humanas, practicar valores como la solidaridad, el compañerismo, la cooperación, encuentro tolerante, etc. O trabajar ayudando a los papás en los quehaceres de la casa, practicando lo que aprendió en la escuela como conocimientos y saberes que son valorados en la sociedad. Pero lo que ya no podemos permitir es que hagamos tareas para repetir lo que está escrito en los libros o textos, o mecanizarnos con determinados conceptos, reglas, normas o ejercicios hegemónicos”.
Desde la mirada antropológica: “las tareas, no distinguen las diversidades culturales, las diversidades sociales, las diversidades de pensamiento de los estudiantes, la tarea tiene como propósito, homogeneizar la sociedad, sin reconocer la diversidad. Las tareas sirven a un pensamiento homogéneo que lo estamos superando, reconociendo la diversidad. Entonces habría que preguntarse ¿cuánto estamos creando y recreando de nuestras culturas en bien de los estudiantes y de la sociedad? ¿Cuánto de este mundo globalizado actualmente nos sirve para desarrollarnos como pueblos que tenemos nuestra propia identidad y que por años hemos mantenido un sistema de vida más armonioso, más fraterno, más humano, sin dañar a nadie y cuidando de aceptar al otro con sus debilidades y sus fortalezas?”
La escuela de nuestro tiempo tiene el reto: la educación debe servir para hacer felices a los niños y jóvenes de nuestra sociedad, debe servir para aprender a vivir con tolerancia y en la diversidad, para que tengamos nuestra propia identidad, pero ante todo para ser más humanos!!!!.
La discapacidad, más allá de una silla de ruedas http://correodelsur.com/opinion/20160914_la-discapacidad-mas-alla-de-una-silla-de-ruedas.html
Vocaciones verdes

http://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?Actitudes-cientificas-juveniles-sobre-el-medio-ambiente-Vocaciones-verdes

domingo, 11 de septiembre de 2016

ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE DE LAS MADRES UNIVERSITARIAS

Javier F. Calvo Vásquez
“En el día estoy con mis niñas, sin renegar y sin la preocupación sobre qué voy a estudiar, en ese tiempo solo me dedico a ellas. Una vez que se duermen empiezo a estudiar hasta media noche, pero si estoy muy cansada me duermo temprano para despertar a las tres de la mañana y empezar a estudiar”.
Descansar para María (nombre ficticio) no significa necesariamente ir a dormir, más bien aprovecha el silencio de su cuarto para leer las fotocopias que estuvieron guardadas en su mochila durante todo el día.
Las madres universitarias de San Francisco Xavier casi siempre tienen prisa, casi siempre ingresan al aula cuando el docente ya cerró la puerta y casi siempre también son las primeras en salir de su Facultad. Mientras corre a su cuarto rogando que su hijo o hija no haya despertado, planifica mentalmente la distribución de su tiempo: la merienda de su bebé, recoger las fotocopias, realizar las tareas, hacer dormir a la guagua  y luego estudiar.
Los que tuvimos la suerte de ser estudiantes universitarios sabemos de eso. Cuántas compañeras llegaban a la Facultad cargadas de sus hijos y sosteniendo los textos con la otra mano. Sin embargo, a pesar de esa innegable presencia, ellas no existen como dato estadístico, es decir, son invisibles para la institución de educación superior lo que dificulta el planteamiento de políticas educativas que fomenten la continuidad académica a partir de la enseñanza de estrategias de aprendizaje.
¿Cuántas son? ¿Quiénes son?
Como toda investigación lo más importante es reconocer al sujeto de estudio, en este caso a las madres universitarias (MU), pero no es posible (por ahora) porque no existe un registro que identifique cuántas son, lo que impide conocer su rendimiento académico y las condiciones sociales, económicas y culturales de subsistencia. Al no existir ninguno de estos datos hay que construir un contexto que identifique (en lo posible) a las madres universitarias.
La principal fuente de consulta es Bienestar Estudiantil, repartición que recibe solicitudes para acceder a una beca universitaria, luego las trabajadoras sociales evalúan y de acuerdo a un informe socioeconómico y del kardex académico, se define quién accede a este beneficio. Muchas MU no cuentan con la beca por no cumplir algunos requisitos, generalmente por arrastrar más de una materia o haber perdido el año. De todos modos, el kardex de las postulantes se constituye en un documento valioso que describe las condiciones de vida de las MU.
De la  información proporcionada por esta unidad se destaca que las facultades con mayor número (no se precisa) de MU son: de Ciencias Químico Farmacéuticas y Bioquímicas, además de Enfermería y Obstetricia. Otro dato importante es que en su generalidad son madres “solteras” o abandonadas por el padre de sus hijos, incluso por sus propias familias.
Las guarderías universitarias administradas por la FUL y la facultad de Enfermería, proporcionaron la información más aproximada para conocer el número de MU. Entre ambas registraron este año a 160 niños, de lo que se deduce que oficialmente son 160 madres universitarias de diferentes facultades, digo madres porque el 100 % de quienes inscriben a sus hijos en estos centros son precisamente las madres, desconociéndose la presencia física de los padres, porque según la información suministrada por las administradoras de ambas guarderías, en gran parte de los casos únicamente ellas dejan y recogen a sus hijos.
Ahora la pregunta que interesa saber es ¿cómo estudian estas muchachas? El primer elemento que se desprende del estudio exploratorio llevado a cabo durante junio, julio y agosto en las facultades de Ciencias Químico Farmacéuticas y Bioquímicas y Enfermería en base a la utilización de instrumentos cuantitativos (encuesta) y cualitativos (entrevista), es que las MU estudian casi siempre solas debido a que su tiempo de estudio depende de las necesidades de sus hijos (horario de descanso, salud, alimentación, etc.) y del trabajo (informal) que casi todas tienen. Por tanto, su espacio de estudio se restringe al cuarto donde vive junto a sus hijos.
No obstante, la presencia de sus amigas o compañeras es muy importante, en especial las que no tienen hijos. Son ellas las que colaboran en el cuidado del niño y en el cumplimiento de las prácticas que debe realizar la MU y donde es imposible llevar a sus guaguas. Por tanto, un componente importante en la estrategia de aprendizaje es la solidaridad y colaboración de sus compañeras de estudio.

Resumiendo, se puede asegurar que las MU construyen todos los días estrategias de aprendizaje que no se plasman en papeles o diseños cuidadosamente estructurados, mas se trata de estrategias que imaginariamente definen cómo, cuándo y dónde estudiar. A pesar de las adversas condiciones socioeconómicas y culturales, las MU asumen con mayor responsabilidad sus objetivos académicos, lo que posiblemente no se refleje en sus calificaciones, por eso es necesario que la Universidad visibilice a las MU y establezca la prioridad de crear estrategias de enseñanza y aprendizaje orientadas a lograr la  profesionalización de este sector social.